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La literatura va a perdurar

Aquí tenéis una entrevista al escritor español Antonio Muñoz Molina. Tenéis las preguntas pero las respuestas están desordenadas. Intentad encontrar la respuesta adecuada para cada pregunta.

 

La literatura va a perdurar.

PREGUNTAS.

1. ¿Cuáles son los temas recurrentes de su obra?

2. Esta quiebra del tiempo es un poco la experiencia del hombre moderno, ya que de algún modo la vida de un hombre de unos 50, 60 años, pasa por muchísimas etapas. En su propio caso, por ejemplo, usted conoció un mundo sin televisión y ahora está viviendo en un mundo totalmente dominado por los ordenadores. Hay un quiebre del tiempo pero también una especie de desarraigo histórico y temporal del hombre moderno, ¿no?

3. Usted habló antes del quiebre temporal, quizás otra forma de decirlo es hablar del desarraigo y una de sus novelas, Sefarad, se basa en ese tema, y también muestra sus vínculos con distintas partes del mundo. Una de las partes del mundo con las que usted tiene grandes vínculos es con América Latina: vínculos literarios, casi afectivos…

4. A mí me sorprendió mucho el comienzo de la novela Carola Fainberg que dice: “Yo no creo que vuelva nunca a Buenos Aires”…

5. Y ese personaje, Claudio, ¿le evoca algo?

6. Muchos perciben que el papel de la literatura ha disminuido en relación con el impacto que tiene en este momento el mundo audiovisual. ¿Usted cómo ve el futuro de la literatura?

7. ¿En su caso, cuándo se dio cuenta de que iba a ser escritor?

 

 RESPUESTAS.

a) Hay que tener cuidado con las profecías retrospectivas. Yo cuando de verdad tuve conciencia de que iba a ser escritor fue cuando conseguí estar terminando una novela y que un editor se interesara por ella.
Durante mucho tiempo escribí de manera solitaria y no estoy seguro de que hubiera resistido mucho tiempo más si no hubiera encontrado algún tipo de eco, de resonancia, en lectores o editores.
El escribir solitariamente sin que lo sepa nadie es una forma de heroísmo para la que yo creo que no estoy dotado.

b) Sí, eso lo dice un personaje (risas).

c) Sí. Eso tiene también su parte ventajosa. Yo no me estoy quejando. Quiero decir que eso me da una perspectiva bastante amplia. Yo veo el mundo en el que han crecido mis hijos y ellos dan por supuestas muchas cosas que yo sé que no se pueden dar por supuestas. Como es el bienestar social, la democracia, la tecnología al servicio de uno.

Eso tiene una amplificación geográfica porque muchas personas hemos salido de un sitio y hemos acabado viviendo en otros sitios y hay tal distancia geográfica y espiritual entre los sitios de los que hemos salido y los sitios en los que estamos que somos un poco extranjeros en ambas partes.

d) Sí, casi no, yo diría afectivos.

e)Sí. En ese personaje puse mucho de esa desolación que he visto a veces en profesores españoles o latinoamericanos que llevan mucho tiempo en Estados Unidos, en ese mundo un poco enrarecido de las universidades y que ellos no acaban sabiendo dónde están, de qué lado están.
Yo tenía un amigo, que ya murió, que era profesor en una universidad en el Medio Oeste y me decía a veces en España, “yo no sé de qué lado del Atlántico estoy ahora mismo”.

f) La literatura nunca ha sido una fuerza dominante, casi siempre ha sido bastante minoritaria. Creo que en la medida en que la literatura siga escribiéndose e interpelando a cuestiones fundamentales del carácter humano, de lo que ocurre a cada uno de nosotros, la literatura de un modo un otro va a perdurar y sigue perdurando.
Sí puede que haya cambios tecnológicos que afecten a la presentación exterior de la literatura.
Le pongo un ejemplo: yo venía en el auto hacia la emisora escuchando a Bach en el ipod. Yo pensaba, Bach en 1750 jamás podía imaginar que alguien pudiera escuchar su música de la manera que yo la estaba escuchando.
Entonces, yo no soy pesimista ni optimista. Creo que la literatura responde a una necesidad muy profunda de los seres humanos, que es la necesidad de explicarse el mundo mediante las palabras.
Es la necesidad de explicar lo que hay y buscar lo que no hay. Así que no me preocupa demasiado, creo que los lectores y los autores seguiremos comunicándonos por ese camino.

g) Yo creo que el principal es la conciencia de la quiebra del tiempo. Es decir, la conciencia de que ciertas personas han vivido en circunstancias históricas que las hacen pertenecer a dos mundos distintos.
Eso proviene de mi propia experiencia biográfica, del hecho de haber nacido en un país, en una época completamente distinta a la época que vino después.
Es decir, en el espacio de una vida, la mía, haber vivido desde un mundo rural, cerrado y retrógrado hasta otro totalmente distinto, esa quiebra del tiempo que hace que uno esté casi permanentemente escindido entre el pasado y el presente y que no acabe de encontrar su sitio en ninguno de los dos mundos.

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